Yo estaba a punto de cumplir los 12 años y Debbie Harry tenía la edad de mi madre, algo en lo que, entonces, no habría reparado ni en un millón de años. Su atractivo era paralizante y su glamour y su imagen sofisticada la convertían en inalcanzable. Para mí y para el resto. Los últimos 70 fueron de Blondie. Su música colorista y moderna, era la perfecta expresión del pop fresco de la new wave. Heart of glass, Picture this, Sunday girl… En este disco repleto de hits –el tercero de su carrera- aciertan robando un par de temas a Jack Lee de los seminales Nerves, y se escucha la guitarra de Robert Fripp. Pero el mayor hallazgo es el coqueteo con la disco-music. En alguna parte de Nueva York Madonna estaría tomando buena nota. Hoy puede parecer hasta un poco cándido, pero en el 78 era imposible mirar hacia otro lado. Se acaba de editar la edición remasterizada.
texto_ enrique novi














