Antes de mostrar su portentosa voz, la londinense Julie Driscoll ejercía de secretaria del club de fans de The Yardbirds, el grupo del que salieron Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page. Fue precisamente su manager el que la animó a iniciar una carrera propia. Así entró a formar parte de Steampacket junto a Long John Baldry, Rod Stewart y Brian Auger. Y sería con este organista proveniente del jazz con quien lograría sus mejores trabajos. Streetnoise es el segundo de ellos. Publicado a finales de 1968, el disco doble desplegaba un irresistible y entonces novedoso coktail de rhythm&blues, soul jazz, gospel, rock progresivo y pop, culminado por los incendiarios fraseos al Hammond de Auger y, sobre todo, la imagen súper cool y la rotunda voz, pariente cercana de la de Nina Simone, de Driscoll. Un brillante álbum, precursor de lo que más tarde se conocería como acid jazz, cuyos temas todavía funcionan en la pista.
texto_ enrique novi














