Los cuatro Harrys son un hatajo de compositores que camino de la horca han creado este precioso llanto de las llanuras almerienses. Cien por cien instrumental, ejecutado a modo de gran orquesta y cargado de maravillosos arreglos, la referencia a Morricone es recurrente pero inevitable, pues su lenguaje es absolutamente cinematográfico y obliga a cerrar los ojos y pensar en cuáles serán tus últimas palabras cuando esos malditos cazarrecompensas te encuentren. “Canción muy manipulada” y “Ocaso y funeral de Morris” ponen literalmente la carne de gallina, y se antojan dignas del clímax del más dramático western posmoderno. Especial curiosidad produce pensar en cómo llevarán los temas a un directo que sin duda será extraño y emocionante, y al que habrá que ir mascando tabaco y con cara de pocos amigos.
texto_ miguel caballero














