Julio de la Rosa. Jerezano, líder de la desaparecida banda El Hombre Burbuja, compositor, productor, escritor y artista en general. En este 2008 han visto la luz múltiples trabajos del artista gaditano. La banda sonora de Una palabra tuya, último filme de Ángeles González Sinde, Su segundo libro de poemas, la producción del disco del australiano Aarón Thomas, la incursión en televisión musicando series. Por esto, porque nos gusta y porque su tercer disco “El Espectador” (Everlasting 2008) también está recién salidito a la calle, nos subimos a Madrid para hacerle una entrevista y brindarle la primera portada de la temporada al genial de la Rosa.
¿Crees que este es tu año en lo que a trabajo se refiere? Espero que mi año nunca llegue, es decir, que cada uno sea mejor que el anterior… Pero sí, este año he currado mucho, que siga así. Aunque el hecho de que salga todo a la vez es pura coincidencia, son cosas que se gestan en momentos diferentes pero que, por motivos que se me escapan, acaban saliendo todas juntas.
Desglosemos… Le peli. ¿ Trabajo duro ? ¿Cuanto tiempo? ¿Adquiriste la misma forma de trabajo que para Siete Vírgenes? Te sirvió la experiencia del largometraje anterior? Tuviste total libertad para la composición de los temas? Has contado con la ayuda de alguien en especial para llevar a cabo este proyecto? La experiencia anterior sirve y no sirve, es como las relaciones, por mucho que aprendas, siempre empiezas de cero. Con Una Palabra Tuya estuve unos tres meses, todas las horas del día. De entrada me leí la novela de Elvira Lindo, acto seguido un par de versiones del guión de Ángeles, durante el rodaje ayudé a Esperanza (Pedreño) a cantar los temas que se marca a capella, y acto seguido me encerré en el estudio a currar. Libertad sí, imprescindible, pero con unas pautas, las limitaciones que impone la historia que cuenta la película. Pero es curioso porque, a la hora de hacer bandas sonoras, este tipo de limitaciones, más que entorpecer, ayudan. No limitan, delimitan, lo que permite profundizar en ciertos caminos. Con Ángeles todo esto fue muy fluido, la verdad. Sobre el guión yo le comenté a ella que cierto momento de la peli podría ser chulo si llevaba una música de cierta manera: se lo expliqué con palabras, simplemente. Y a los pocos días ella apareció con un disco de no se qué grupo que era, exactamente, lo que yo le había explicado. Así que a partir de ahí, fue cuestión de hacer bocetos, y los bocetos que mejor funcionaban se iban convirtiendo en piezas de la banda sonora. Fue fundamental para hacerlo la ayuda de Diego Galaz, uno de los mejores violinistas que he conocido hasta ahora en España… Y por otro lado, el contrabajo de Javier Díez Ena, de Dead Capo, un virtuoso de la sencillez.
¿Qué tal la experiencia de musicar cine, en general? ¿Te quedas con esto o con la sensación de tocar en directo ante tu público? Son experiencias distintas, y lo mejor es que pueden combinarse. Musicar imágenes es emocionante en el sentido que te permite experimentar musicalmente y hacer cosas a las que no estás acostumbrado. En Una Palabra Tuya he mezclado armonios desafinados con mandolinas, metalófonos y serruchos, por debajo metimos el contrabajo de Javi y por encima las cuerdas de Diego y, de repente, aparece una música completamente nueva que encaja perfectamente en la película. El paso de ver una peli sin música a verla musicada es emocionante. La sensación de verla sin música es como enfrentarte al folio en blanco, pero en cambio, la historia ya está ahí. Y mientras que componer para ti mismo se convierte a menudo en un ejercicio de introversión, musicar cine es más algo que haces de fuera hacia dentro que de dentro hacia fuera. Tocar en directo es otra cosa, y me encanta. Aunque girar continuamente acaba reblandeciéndote el cerebro. Las temporadas que he tocado mucho en directo he acabado incluso deprimido, es algo física y mentalmente duro, así que a día de hoy prefiero dosificarlo. En cualquier caso, a primeros de año haré una gira de presentación del nuevo disco. Me apetece mucho, de hecho.
Segundo libro publicado por Chorrito de Plata. Diez años de foca en un circo. ¿Qué hay en este libro? ¿Son antiguos escritos o recopilados o material nuevo? Son las mismas gilipolleces de siempre, aunque esta vez he aprovechado el título para apuntar una serie de máximas de uno va aprendiendo en el mundo del espectáculo. Exhibirte públicamente en un escenario tiene mucho de vanidad, pero es algo de una fragilidad pasmosa. Y es curioso ver que, a veces, la gente no quiere ver cómo la foca le da vueltas a la pelotita sino que, en un gesto completamente primario, prefiere ver cómo se desangra haciéndolo. De eso va este librito, y de cómo el éxito es en realidad una maldición: ojalá triunfes.

Hace unos días que salió a la calle El espectador. ¿Se parece a alguno de los proyectos anteriores (M.O.S o las leyes del equilibrio) ? No, éste es un disco mucho más sencillo, a todos los niveles. Y además respira, cosa que no había ocurrido anteriormente. Las canciones son porosas, ves pasar el aire entre las palabras, y eso está bien. Mis anteriores discos estaban completamente ahogados, en éste entra la luz. Supongo que el haber hecho varias bandas sonoras seguidas me ha permitido relajarme a la hora de enfrentarme a este disco. Tenía ganas de coger una guitarra y tocar una canción, en lugar de probar capas y capas de texturas, como hice en Las Leyes. Por otro lado, supongo que después de algo barroco tiene que venir algo más sencillo, siempre es así.
¿ Existe relación entre el libro y el disco como ha ocurrido anteriormente?? Algunos textos acabaron siendo canciones, algunas canciones se quedaron en textos.
Han colaborado contigo varios músicos y amigos, ¿una mención especial a alguno de ellos? David de Abraham Boba es quien toca el piano y el acordeón en algunos temas, fue muy divertido porque yo silbaba una melodía y él la pillaba al vuelo, es un crack. Wences, de Nueva Vulcano, ha sido quien ha tocado el bajo, lo cual ha venido muy bien para que, por ahí debajo, hubiera algo animal que empujara todo hacia el más allá… La batería ha sido cosa de Pablo Magariños, que es el responsable en gran medida de que los temas respiren como deban, es un tipo que deja mucho espacio, y eso a estas canciones le ha venido genial.
¿De dónde sale la idea de hacer la versión de “corazón contento? Ángeles buscaba una canción para apoyar la banda sonora en ciertos momentos, así que nos pusimos a mirar temas. Ella encontraba más que yo, que estaba absorbido en el estudio, y me los iba pasando a ver si creía que podía hacer algo interesante con ello. Después de escuchar unos cuantos ella dio con esta canción de Palito Ortega, y me encantó lo frívola que era la música pero lo intensa que en realidad era la letra: “si tú no estás yo no tengo alegría” y ese tipo de cosas, así que me puse a darle la vuelta para convertirla en un drama, lo que prometía bastante viniendo de la versión tan inocente que popularizó Marisol.
¿Qué tienes pensado para la gira de presentación del disco? ¿Irás solo o con banda que te acompañe? A principios de año haré una gira, ni muchas ciudades ni pocas, aun no está confirmado nada, creo. La haré con banda sí, que ya toca.
Inevitablemente he de preguntarte por El Hombre Burbuja, ya que volvisteis a reuniros recientemente. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Podría repetirse próximamente? Actualmente estoy feliz haciendo lo que hago, aunque no descarto que alguna otra vez nos volvamos a juntar. Pero como decía Woody Allen en no sé qué película, hablando de relaciones, claro, estas cosas son como un tiburón: el tiburón que no avanza, muere. Y ahora mismo el hombre burbuja no está en disposición de avanzar.
entrevista_ clara ruiz














