El sello Wall of Sound fue uno de los que más activamente contribuyó a convertir en masivo el fenómeno del big beat. Desde el 96 y durante todo el 97 pusieron en circulación media docena de maxis firmados por Propellerheads. Su música acercaba la electrónica a la pegada del rock and roll como hacían Chemical Brothers. Además tenían más apego al funk y ponían el punto de sofisticación de la música de las pelis de espionaje. Take California, History repeating Spybreak! o Bang on! fueron auténticos bombazos que trascendieron el mundo underground de las pistas. Para cuando, ya en el 98, se editó este disco que lo explica todo en el título, él éxito estaba asegurado. Lo que pocos sabían entonces era que tras Propellerheads había un tal Alex Gifford que antes había tocado con Van Morrison o The Stranglers.
texto_ enrique novi














