
¿Hay algo más temido por un artista que su segunda obra? La confirmación o no del talento esperado es todo un reto. Los gaditanos Ledatres, tras el prometedor Hypnagogic, pueden dormir tranquilos: Mis operaciones habituales ha superado la pruea. Y con nota alta. Han optado por el continuismo en sus composiciones, mezclando con buen tino y mejor hacer trazos de pop y pinceladas de psicodelia (¿retropop? ¿neopsicodelia?) en un fresco donde, oh sorpresa, han abandonado las letras en inglés a favor del castellano. Decisión arriesgada pero sumamente satisfactoria: corear temas como El Alpinista o El último Talgo en Madrid es todo un ejercicio de sano chovinismo indie. Bienvenido sea.
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