
Había ganas de encontrarse delante del primer larga duración de Martijn Deykers, después de la excelente calidad de sus maxis y remezclas esparcidas en estos dos últimos años. Great Lengths se presenta como disco deudor de su tiempo y de su pasado, pero esto lejos de ser un inconveniente acaba abriendo una vía de escape a un género donde se temía la aparición del tedio por falta de imaginación. A este hombre le sobra, no tiene miedo a enfangarse dentro de su paleta rítmica en la pista de baile, en los suburbios junto a Spaceape, en los pasajes ambientales, en las atmósferas asfixiantes o en el pop. Ahora que estamos en crisis, apostar por Martyn no es solo un valor seguro, es la inversión más inteligente.
texto_ fran martinez














