spielberg (1ª sesión)

SpielbergSteven Spielberg es uno de los directores en activo que mejor sabe narrar con imagines. Es uno de los más brillantes, a años luz de todos los demás e imitado por muchos pero nunca igualado. Quizá su alumno más aventajado sea M. Night Shyamalan, que es un confeso seguidor y aprendiz del de Cinccinati.

Spielberg es un magnífico contador de historias, siendo capaz con cuatro planos de ponerte el pelo de punta, hacerte reír o hacerte llorar. Y además con un lenguaje que sabe a clásico, es decir, sin recurrir a cámaras aceleradas ni pegando saltos, ni cortes de montaje brutales ni nada de eso. Narra de una forma muy clásica pero al mismo tiempo puede ser muy sorprendente, muy original. Prueba de ello Salvar al Soldado Ryan, (1998) film que marca un antes y un después en el cine bélico, no tanto por la historia, que es un compendio de tópicos del género, como por la puesta en escena: Como rueda determinadas escenas, el ritmo interno que le da a las secuencias, combinando planteamientos muy novedosos con momentos de un clasicismo digno de John Ford. Y esto lo hace sin ningún problema, con una perfección que sobrecoge. Así pues, al ver sus películas, incluidas las más incompletas, siempre te vas a encontrar momentos magistrales, no buenos, si no magníficos, de esos que se ponen en una escuela de cine para ejemplificar como se rueda un beso o una escena cómica, como resolver determinadas situaciones a la perfección. Eso hoy en día es muy pero que muy difícil de ver. Y más, moviéndonos dentro de un cine comercial.

Hay que aclarar que se cree que en el cine comercial entra cualquier cosa y no es cierto. Digamos que existe el Spielberg serio, el de La lista de Schindler (1993) o Munich (2005). Ese es un director fabuloso para la crítica y para el público también. Pero es que el Spielberg diversión, el de aventuras, el de Tiburón (1975), Indiana Jones (1981) o Parque Jurásico (1993) es igual de brillante, y mucho más si lo comparas con los imitadores y sucedáneos que aparentemente parecen lo mismo. Es hiriente comparar Parque Jurasico con Gozilla (1998). Resulta molesto. Además demuestra lo malo que es Roland Emerich, malo por los cuatro costados, con avaricia. Es injusto comparar La Guerra de los Mundos (2005) con Independence Day (1996).

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Uno de los problemas que encontramos con Spielberg es la actitud de determinados sectores de los medios, de la crítica y determinado sector del público. La frase “a quien le gusta el cine, le gusta Spielberg” es ley. Si te gusta Spielberg, te gusta el cine. Otra cosa es que te guste un tipo de cine en particular o un determinado estilo. En Spielberg, independientemente del guión, que los ha tenido muy flojos, de algún personaje infumable o de los altibajos de algunas de sus películas, siempre podrás encontrar momentos magistrales. Por ejemplo en 1941 (1979), una película flojísima, un desmelene total que no le salió, te encuentras dos escenas fabulosas. La del baile de los soldados, por ejemplo, es prodigiosa en cuanto a puesta en escena. La podría haber firmado perfectamente un director clásico de cine musical.

También es un director que destaca en la la capacidad de manejar los recursos técnicos. Más allá de tener siempre un gran presupuesto a su disposición, hay que saber manejarlos sin tirar demasiado de efectos especiales, o que estos tengas un sentido. Prueba de ello es La Guerra de los Mundos donde pudiendo sacar mil naves espaciales, saca tres. No necesita más. El resto es un ejercicio de como meter miedo, con el sonido, con la intriga, con lenguaje cinematográfico y no con mil y un efectos especiales. Son momentos que tienes que saber dirigirlos, tienes que saber hacerlos.

Con los actores pasa lo mismo. Tiene esa difícil capacidad de sacar lo mejor de cada reparto. Y de descubrir actores antes que nadie o lanzarlos al estrellato.

Así pues es un grandísimo narrador de historias y un magnífico hacedor de imágenes. No ha creado, como Howard Hawks, un universo propio pero tiene lo que este siempre decía: Una película se cuenta con imágenes. No se recuerdan los argumentos, se recuerdan las imágenes. Puedes recordar más o menos de que va la historia pero te acuerdas de una imagen, de una secuencia. Tu no te acuerdas de por qué persiguen a Gary Grant en Con la muerte en los talones, pero te acuerdas perfectamente de la escena de la avioneta persiguiéndole. Eso es Spielberg: imágenes. La bicicleta volando en ET, Indiana luchando en los camiones, las fauces del Tiburón, El impresionante principio de Ryan

texto_ juan de dios salas

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