Tras ejercer de bajista en Magazine y los Bad Seeds de Nick Cave, Adamson se propuso dar rienda suelta a su gusto por las sonoridades cinematográficas de sus admirados Morricone o John Barry. Sin película que musicar, se inventó esta banda sonora imaginaria construida como un intrigante y siniestro collage con aire de thriller en blanco y negro en la que confluyen los trajes elegantes de la era dorada del jazz, el suspense, las tramas de espionaje, los comics de súper héroes, recortes de prensa sonoros –cortesía de Diamanda Galas- y la dosis justa de electrónica. Con el tiempo ha logrado que le encarguen bandas sonoras reales, pero nunca ha superado este disco poliédrico en el que no faltan los bajos neumáticos llenos de ritmo y tensión marca de la casa, con los que uno puede sentir el pálpito de una persecución como si le echaran el aliento en la nuca. Un disco a la altura de sus benditas frustraciones: No haber nacido Elmer Berstein o personaje de Preminger.
texto_ enrique novi














