Jason Pierce y Sonic Boom eran dos jóvenes inadaptados, flipados por la música y los viajes psicodélicos, nacidos el mismo día del mismo año en el mismo sitio. Juntos controlaban los mandos de Spacemen 3. Hacer música para tomar drogas para hacer música para tomar drogas era por entonces su legendario y, como se vería poco después, devastador fundamento. La lucha de egos y diferencias de criterio comienzan a vislumbrarse en este álbum, donde cada uno compone por su lado y solo comparten firma en un tema. En el siguiente antes de la disgregación, cada uno grabará una cara. Después vendrá el reconocimiento de Pierce con Spiritualized. Pero aquí todavía fluye la psicodelia minimalista, una música líquida y vidriosa tan pronto narcótica como enloquecedora y brutal.
texto_ enrique novi














