España venía de cantar acomplejada el rock en inglés o de despreciarlo por frívolo. Era un país que despertaba a la democracia tras el negro franquismo y en el que la Movida aún estaba por estallar. En ese ambiente politizado las listas las ocupaban los cantautores o los cantantes para quiceañeras. Y tuvieron que llegar dos desenvueltos jovenzuelos de Argentina, un lugar donde sí había una tradición creíble de rock en castellano, a demostrar lo que podía hacerse. El fenómeno de la tequilamanía fue fulgurante y desde su primer disco obtuvieron el rechazo frontal de todo el underground y la intelectulidad, pero el tiempo tornó ese desprecio en reconocimiento y para cuando Tequila eran ya historia, nadie dudaba de la importancia y la influencia que ejercieron en el rock español. Este es su segundo, y el mejor, de sus álbumes. Canciones de celebración juvenil con el descaro de unos Stones sin pretensiones.
texto_ enrique novi














