“Los punks británicos son unos amargados. Cantan sobre el problema de no tener trabajo y eso no debe ser muy alegre. Nosotros también estábamos en paro cuando empezamos y eso no nos impidió hacer temas divertidos. Son muy negativos y odian a EE. UU. ¿Cómo se atreven?”. Lo decía Dee Dee Ramone en 1977 y, desde luego, no era el caso de Undertones. Derry -Londonderry para los unionistas-, una de las ciudades donde el conflicto político del Ulster se manifestaba con más virulencia, no parecía ser el lugar más chispeante del mundo por entonces, pero el grupo, que se miraba más en Buzzcocks que en The Clash, se las arregló para canalizar su revolución hormonal de adolescentes en canciones de 2 minutos y 3 acordes que glosaban las urgentes pulsiones de la edad. Un debut exuberante que contiene varios clásicos del punk-pop.
texto_ enrique novi














