Como un café amargo en cualquier día gris del parisino Montmartre del XIX, la música de Jean Paul nos introduce directamente en esa bohemia intimista que todavía reside en el cantautor moderno. Y, en estos tiempos de desasosiego musical, hay que tenerlo muy claro para seguir esa senda que pisaron grandes como Gainsbourg, Drake o Cohen y no morir en el intento. Raúl Bernal no muere, al contrario, da vida a su “Breve Historia Universal”, un trabajo apoyado en la producción de Paul Grau, la solvencia de sus músicos y una voz a medio camino entre el whiskey de Tennessee y el aguardiente de Cazalla.
Hice el experimento de escuchar a Jean Paul un día soleado, y mira por donde, funcionó. Si París es grís, en Granada hay luz entre los nubarrones. Seguir leyendo →